PASIÓN
La Inmortal rondaba en nuestras mentes, a cada paso, por el pedregoso suelo de Finca Miralmonte (1953), de la que surgió sutil y potente, como una nueva visión de la Tinta de Toro. Resultado de la Historia, la pasión por el vino y la vanguardia enológica. Crianza en barricas de roble húngaro y acacia, Antona García impulsa las notas florales y de frutos rojos.