Como resultado de esta correspondencia emerge un memorable aceite de oliva virgen extra, procedente de zonas de altitud.
Destaca entre todos los frutados al evocar la frescura y la mineralidad de esta exclusiva localización.
Reinterpreta el sabor más genuino a aceituna Picual.
Desde la serranía de Jaén, nace un aceite de ayer y de hoy propio de una tierra prestigiosa elaborado en su totalidad con aceituna picual.
Con unas propiedades exclusivas gracias, en gran medida, a su aroma frutado medio con tonos de tomate y hierba recién cortada. En boca, el cuerpo despliega progresivamente su base dulce y su equilibrio entre el amargo y el picante.
Un aceite testimonial del buen hacer en los campos de olivos que durante siglos ha seguido la familia Melgarejo, símbolo y significado del orgullo y la humildad de toda una familia.
Cuando alguien nos pregunta cuál es nuestro secreto para llevar cinco generaciones produciendo un aceite virgen extra de la más alta calidad, nuestra respuesta es tan sencilla como sincera: El secreto de Melgarejo es que no llevamos cinco generaciones produciendo aceite. Llevamos cinco generaciones apasionándonos por el aceite de oliva virgen extra.
Porque cuando hay pasión no solo se transmite la experiencia, sino que ésta se enriquece año tras año, cosecha tras cosecha. Y ese continuo aprendizaje es, precisamente, el motor que nos empuja a no dejar nunca de investigar, de innovar, de crear. - De un molino de empiedro en 1780 a una almazara de 5.000 m2 y lo último en tecnología de producción, conservación y embotellado.
Creemos en lo que hacemos y, por ello, no escatimamos en esfuerzo e ilusión. No paramos —ni pararemos— hasta lograr el resultado que deseamos en cada parte del proceso: cultivo, recolección, selección, producción y comercialización. Un entusiasmo que se transmite en cada gota de nuestra versátil gama de aceites vírgenes extra, en la que encontrarás la variedad perfecta para cada momento.