En pleno entorno rural salmantino, en la villa de Macotera, se encuentra nuestra fábrica de jamones y embutidos. Gracias al clima de esta región, donde destacan sus inviernos largos, fríos y secos y veranos cortos y calurosos, nuestras piezas envejecen de una forma especial en secaderos naturales.
Nos encontramos en una zona donde de generación en generación se ha educado a las personas en un ambiente agroalimentario. Esta forma de crecer de la familia Prim se observa en el producto final, desde la creación de los piensos para nuestros cerdos hasta el punto de curación de los jamones.
Nuestras instalaciones destacan por su adaptabilidad en todos los aspectos a la norma del ibérico. Manteniendo 4 auditorías anuales, certificamos que nuestros productos mantienen la calidad exigible para este sector. Además, en 2018 dimos el paso de ampliar nuestra fábrica, obteniendo así una mayor dimensión y espacio para la entrada de, cada vez, más piezas.
Por último, no podemos olvidarnos de las granjas de cerdos que también se encuentran en dicho entorno rural a un paso de nuestra fábrica. Siempre presente entre el ganado, la familia Prim ha visto crecer generaciones y generaciones de lechones, consiguiendo así un animal único y envidiable.