Este vino nace del deseo personal de Belén e Iván Sanz como un proyecto, vinculado al pasado.
Esas uvas evocan, no solo la infancia de los dos hermanos, sino también evocan tradición, autenticidad, singularidad y diferenciación.
Un vino que nace de la sencillez y que transporta el valor del tiempo y del trabajo de nuestros antepasados expresados dentro de la botella.
La escasa producción se debe a las pocas cepas de Albillo que se encuentran de forma intercalada entre las cepas de tempranillo propiedad de la bodega, de mas de 80 años.
Un vino que evoluciona favorablemente en botella debido a su buena estructura y acidez.