Esta es la idea de la que nace el nombre de nuestra bodega. Nuestro padre ha cumplido su sueño de crear vinos únicos y de calidad, con viñedos cultivados en las tierras familiares del caserío donde hemos nacido. Y, como uno más de la familia, han crecido fuertes y sanos los frutos de los que nos hemos servido para que hoy podamos llenar vuestras copas, compartir nuestra alegría y brindar.
Proyecto familiar, sobre la base de esos viñedos que se plantaron hace 20 años alrededor del caserío familiar, suelos asentados sobre margas y calizas propias del flysch de Zumaia.