Vino tinto de Guarda, creado a partir de variedades autóctonas con crianza en madera.

Maldito es fruto del desarraigo, de momentos difíciles, del coraje y la tenacidad. Te presento a un valiente apasionado lleno de honestidad; conócelo, déjalo ser él mismo y disfruta de su interesante y seductor carácter.

Producción limitada a 4.600 botellas numeradas

Uvas: Mencía 60%, Garnacha cepas viejas 20%, Sousón, Brancellao y Caiño 20%.

Clima: Zona continental de influencia atlántica y de montaña.

Exposición: Ladera de ligera pendiente con orientaciones noroeste y este.

Altura 350-400 m

Suelos: 50 % textura franco arcillosa de pizarras y esquistos y 50 % textura franco arcillosa por formación aluvial de terraza.

Elaboración y maduración: Maceración prefermentativa en frío y fermentación de la pasta despalillada a temperatura controlada,  pausada maduración en bodega durante 24 meses con mantenimiento sobre sus lías finas de las fermentaciones sin batonage programado, con afinado en barricas usadas de roble francés de tostados ligero y medio durante 9 meses y el resto en depósito y botella.


Después de 18 años como Director Técnico de la D. O. Ribeiro cambio de posición pero no de profesión y pasión, y me embarco en un nuevo e ilusionante proyecto que se basa en desarrollar vinos de alta calidad en las distintas zonas tradicionales de producción vitícola de Galicia, vinos con un carácter distinto, que innovan recuperando el pasado, mi experiencia y perspectiva profesional me ha llevado a la conclusión y convencimiento de que el futuro del vino Gallego está en recuperar las antiguas elaboraciones y en este proyecto apuesto por ello, con el objeto de recuperar el verdadero carácter de los vinos de esta tierra, mediante ancestrales y naturales procesos de elaboraciones olvidados, pero aplicando viticultura y enología modernas, y respetuosas con el entorno y la viña.

Mediante esta filosofía de trabajo he conseguido elaborar vinos con personalidad propia y que a la vez que expresan como ninguno el carácter del entorno agroclimático, resultan vinos diferentes a la par que tradicionales, vinos que gracias a su carácter atlántico, proceso de cultivo y elaboración, permiten una larga guarda en botella, convirtiéndose en algo más que el típico vino joven gallego generalmente conocido.

El resultado son vinos maduros pero sin perder frescor, que se han pulido a partir de una lenta maduración en bodega y en botella, vinos de largo recorrido que permiten guarda, vinos con personalidad que han perdido la exuberancia de la juventud y se expresan complejos, equilibrados  y delicados.