Con Denominación de Origen, vino elaborado exclusivamente a partir de dos variedades autóctonas, Juan García y Bruñal. Variedades únicas casi imposible de encontrar fuera del Parque Natural Arribes del Duero. Nuestras uvas crecen en cepas de más de 100 años.
Vino tinto con crianza de 24 meses en barricas de roble francés y rumano y 24 meses en botella.
Nota de cata:
Color. Rojo cereza de media capa.
Nariz. Potente con aromas de frutos negros, hojas secas y tabaco, mezclando en perfecto equilibrio con los tonos especiados como el clavo y la nuez moscada.
Boca. Paso ligero, suave, sin aristas, mezclando sabores a compotas de fruta roja con matices balsámicos de clavo y canela. El retrogusto es largo, elegante y placentero, sintiendo el gran equilibrio en todas las fases de degustación.
En Arribes del Duero se dan unas condiciones ecológicas especialmente favorables para el cultivo de la viña: suelos dotados de fertilidad y frescura, formados por granitos pizarrosos, un clima diversificado por efecto del relieve conformado en dos grandes unidades morfoestructurales, la penillanura y las laderas propiamente dichas del gran cañón diseccionado por el curso del río Duero y sus afluentes en el zócalo granítico.
Estas circunstancias históricamente se han aliado a un varietal dominante, conocido como Juan García, que además de vegetar perfectamente en las tierras más pobres de Arribes, proporcionaba al viticultor una cierta seguridad, por la estabilidad de sus producciones. La complementariedad varietal al mencionado y generoso vidueño está actualmente, al igual que siempre, conformada por una interesante diversidad de castas de uvas nobles y de calidad, formada tanto como variedades blancas como tintas: Malvasía, Verdejo, Verdejo Colorao, Puesta en Cruz, Rufete, Tinta Madrid (Tempranillo), Mandón, Garnacha, Tinta Jeromo, Bastardillo Chico, Bastardillo Serrano, Verdejo Negro o la reina de las negras, la Bruñal.