Notas de cata:
Color rojo rubí intenso. Aromas de frutos rojos, fresas y grosellas, así como ciruelas negras, con notas dulces de regaliz y especias. Es un vino muy equilibrado en boca, con volumen y una concentración de fruta jugosa que perdura en la boca en un persistente y agradable final.
Crianza: 3 meses en barrica de roble americano y francés.
Maridaje: Combina con asados, guisos, aves, embutidos, setas, verduras a la plancha y quesos curados.
Temperatura de servicio: Servir entre 16-18 ºC.
Grado alcohólico: 14,5 º.
HISTORIA:
En la villa de Longares, un pueblo cerca de Zaragoza, un grupo de agricultores deciden unir sus viñas, su esfuerzo, sus conocimientos, amor y pasión por el vino y así en el año 1945 nace Bodegas Covinca, una cooperativa vitivinícola que pertenece a la Denominación de Origen Protegida Cariñena y que en el año 2020 cumplía 75 años de su fundación.
AGRICULTURA SOSTENIBLE:
Desde el primer momento, la finalidad de estos agricultores visionarios era elaborar y promocionar vinos de calidad. Esta unión sigue resultando ideal, ya que aúna tradición y respeto por el campo, donde se practica una auténtica agricultura sostenible y donde la innovación y modernización del sistema productivo es una constante. Un carácter muy dinámico y social, donde la implicación de cada trabajador y agricultor de la bodega es fundamental para producir vinos que se convierten en identidad, orgullo, y representación de su historia, de sus tierras y de sus gentes.
UN VINO DE REYES:
Los primeros vestigios encontrados de la tradición vitivinícola de la zona datan del S.III A.C. cuando la nación Celtíbera ya bebía vino de la zona mezclado con miel, tradición mantenida por los primeros asentamientos romanos. Escritos de 1415 demuestran que la lista preferente de alimentos de Fernando I de Aragón incluía “el vino de Cariñena y Longares, el queso de Peñafiel, los perniles pirenaicos o el trigo de Zaragoza”.A finales del S.XIX cuando la filoxera había acabado con los viñedos en Francia, muchas familias de este país se asentaron en esta zona aragonesa, lo que supuso un impulso de la actividad mercantil, científica y desarrollo de bodegas e infraestructuras de la zona.