El macho angus lleva tiempo en la agenda de ganaderos españoles. Alfonso García Cobaleda, en su finca de Santibáñez el Alto, junto al embalse de Borbollón, ha apostado en Extremadura por esta genética y ha comprobado que mejora la calidad de la carne de sus terneros.
«Es el vacuno que más repone en cebaderos. Por cada kilo de pienso que come pone más de carne que ningún otro».
La reposición, explica, es una variable fundamental para conseguir la rentabilidad en la explotación.Los latifundistas estadounidenses llevan tiempo cruzándolo, pero el origen de esta línea genética se encuentra en Escocia.
Allí se crían otras dos razas hermanas. La gealloway y la highlands, más peludas y con cuernos.
La tipología morfológica del angus dibuja una vaca negra –aunque también rojas–, sin cuernos, cabeza ancha, corta de patas y que se queda con mucha grasa en cobertura. Infiltra mucho, y esa es otra de las razones por la que gusta tanto a los que crían para carne.
La infiltración es tardía, no se desarrolla hasta los diez u once meses y aquí se mata entre los diez y los quince meses. «No le da tiempo a generar un veteado similar al del cerdo ibérico, pero deja mucha menos grasa que otras razas», según Cobaleda.
Y aquí empieza el debate. Algunos criadores exclusivos de angus lo comparan con el cerdo ibérico de dehesa, aunque para García Cobaleda no llega a tanto. En su opinión, el ibérico vacuno es el wagyu, otra raza que también ha introducido en su finca y que tras varios años de convivencia ya puede comparar con fiabilidad.
El wagyu infiltra mucho más, insiste, pero si tienes en cuenta otras razones como la reposición estamos ante una línea muy interesante para mejorar la genética de tu ganadería.
Ni wagyu ni angus abundan hoy en las fincas de vacuno. En Extremadura han apostado siempre por razas autóctonas o continentales como limousin o charolesa y solo los que han tenido interés en conseguir carnes mejores han acudido a otras líneas. Ahora hay una tendencia a buscar fuera y el angus gana seguidores.
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Para denominar a un animal como Wagyu es necesario que al menos un 50% de la genética de este proceda de esta raza. Para garantizar la genética, además de otros parámetros, se establece un pliego de condiciones en el que se definen una serie de especificaciones técnicas de obligado cumplimiento para todos los animales que opten a la denominación de Wagyu Ibérico.