Vibrante color frambuesa, limpio y brillante, con marcados matices azules.
En nariz presenta una tremenda intensidad impropia de los vinos rosados de su categoría, conformando una deliciosa y envolvente fragancia de fruta fresca, con imponente presencia de moras, frambuesas y grosellas. Aportando complejidad encontramos notas de frutas blancas y tropicales, como la pera o el melón que se unen a una explosión Coral evocando las sutiles notas de un jardín en primavera.
Fantástica textura que acaricia el paladar, entra como una ola de fruta fresca y explosiona en boca a través de una placentera acidez y un volumen que aporta cuerpo y persistencia. En retronasal nos devuelve toda la frescura de los frutos rojos y las ores. Un rosado con el cuerpo de tinto y la frescura de un blanco, con mucha chispa y un toque de alegría que te invita a seguir bebiendo.
La andadura de nuestras Bodegas Raíz de Guzmán comienza en el año 1998 en la localidad burgalesa de Roa de Duero convencidos de que podíamos crear unos de los mejores vinos de la Ribera del Duero. Vinos de una excelente calidad capaces de acompañar al prestigioso queso Páramo de Guzmán, de elaboración propia desde 1985. Desde nuestro nacimiento, en Raíz de Guzmán siempre nos hemos caracterizado por mostrar un marcado respeto por los orígenes, como expresa nuestro nombre. Orígenes tanto de la cepa como de los conocimientos y la experiencia, traducidos en las personas que componen nuestra familia.
En Bodegas Raíz de Guzmán elaboramos vinos procedentes de cepas situadas en diferentes viñedos de la D.O. Ribera del Duero, caracterizadas por un terroir de excelentes propiedades, tierra débil con abundante cascajo y una elevada altitud que oscila entre los 750 y los 1.090 metros. Nuestros viñedos tienen una extensión de 25 hectáreas. Además, contamos con el apoyo de algunos viticultores de la zona que colaboran con nosotros en el proceso de elaboración del vino, gracias a sus añosas y selectas cepas.