Nuestros vinos no esconden una sola historia, sino cientos de ellas. Aquellas que han dado color, sabor y olor durante más de 60 años y que siguen pasando de generación en generación, creando un vino del que siempre se tienen ganas de más.
En el corazón de la Ribera y cerca de Aranda de Duero se encuentra Castrillo de la Vega, el punto de partida de nuestra historia. Aquí, en tierras de campo y viñas desde 1956, es donde hemos aprendido a vivir y disfrutar de nuestra gran pasión, el vino.
Con alrededor de 400 hectáreas de viñedo, cultivadas entre nuestros 250 socios y con sus uvas vendimiadas a mano, cuidamos hasta el último detalle en la fermentación y en la crianza dando como resultado vinos delicados, naturales y selectos.