Elaborado con las variedades Juan Garci´a, Rufete, Tempranillo, Bruñal, Syrah, Mencía y Garnacha.
Limpios, de intensidad media, cerezas con matices granate
Nariz: de intensidad media, agradable y cara´cter personal. Aromas a frutas rojas (ciruela, grosella) y negras, recuerdos a pimiento. Especias como vainilla y regaliz, y en alguno se aprecia un toque de madera. Recuerdos balsa´micos (incienso, eucalipto), ahumados. Algo de frutos secos y mineral.
Son vinos secos, de acidez media, levemente amargos, algo ligeros y persistentes. Gran estructura, cuerpo y prolongado paladar en su paso por la boca. Muy apto para el envejecimiento en barrica.
En Arribes del Duero se dan unas condiciones ecológicas especialmente favorables para el cultivo de la viña: suelos dotados de fertilidad y frescura, formados por granitos pizarrosos, un clima diversificado por efecto del relieve conformado en dos grandes unidades morfoestructurales, la penillanura y las laderas propiamente dichas del gran cañón diseccionado por el curso del río Duero y sus afluentes en el zócalo granítico.
Estas circunstancias históricamente se han aliado a un varietal dominante, conocido como Juan García, que además de vegetar perfectamente en las tierras más pobres de Arribes, proporcionaba al viticultor una cierta seguridad, por la estabilidad de sus producciones. La complementariedad varietal al mencionado y generoso vidueño está actualmente, al igual que siempre, conformada por una interesante diversidad de castas de uvas nobles y de calidad, formada tanto como variedades blancas como tintas: Malvasía, Verdejo, Verdejo Colorao, Puesta en Cruz, Rufete, Tinta Madrid (Tempranillo), Mandón, Garnacha, Tinta Jeromo, Bastardillo Chico, Bastardillo Serrano, Verdejo Negro o la reina de las negras, la Bruñal.