Vino blanco de guarda / DO Lanzarote / Arroces, pasta, pescados y mariscos frescos

Desde 2010 hemos venido elaborando un vino blanco de guarda (que inicialmente denominamos Ariana Blanco y Fermentado en Barrica, y ahora Lías), de larga duración (5-6 años mínimo), para el que la Malvasía Volcánica resulta especialmente adecuada por su elevado grado y acidez natural. Es uno de nuestros vinos más premiados. Tras el enfriamiento de los racimos realizamos un ligero estrujado y despalillado, para proceder a una maceración pelicular de seis horas, tras las que prensamos las uvas. El mosto, una vez decantado durante 12-18 horas, inicia la fermentación en depósito de acero. Transcurrida la fase virulenta se trasiega a barricas nuevas de roble francés de 500 l, donde finaliza la fermentación, y  se mantiene así sobre sus lías mediante el “battonage” (removiendo diariamente el vino para que las levaduras muertas se mantengan en suspensión), durante un mínimo de tres meses. En evitación de una excesiva maderización, se trasiega el vino a un depósito, donde permanece con sus lías, que se remueven varias veces al día de modo automático. Se mantiene así 12 meses más, durante un mínimo de nueve meses más. Tras una ligera clarificación y filtrado se embotella. Tras otros tres meses en botella queda listo para su expedición. Crianza – 3 Meses en barrica y un total de 15 meses con sus Lías + 3 meses más como mínimo en botella.

FICHA DE CATA

Color: Amarillo pajizo, debido a su crianza, limpio y brillante. En el tiempo tornará hacia tonalidades oro.

Aroma: profundo, maduro, balsámico, recuera a rosas, azahar, eucalipto, ligeramente tostado. Vino complejo y elegante para descubrir

Boca: Buena entrada, untuosidad y volumen realzan su persistencia, con un final de frescura cítrica.

 

FICHA ANALÍTICA

Grado alcohólico: 13 %

Azúcares Residuales: < 2 g/l

Acidez volátil: 0.23

pH: 3.29

Acidez Total tartárica: 6.6 g/l


La bodega más antigua de Canarias y entre las diez más antiguas de España. Mantenemos algunas vides del siglo XIX que maduran en la ladera y son vendimiadas a mano, una por una.  El fuego, el viento y la roca, crean unas condiciones extremas de las que nacen unos vinos con un marcado carácter y personalidad, con los que descubrimos el alma de una tierra y un clima únicos en el mundo.