Cuando el limonero del patio trasero de la casa de la abuela Francisca daba sus frutos, ella aprovechaba la ralladura y la añadía a sus deliciosas tejas de almendra. Al igual que las de coco, las tejas de almendra con limón te dejarán una grata sensación de frescor después de comerlas. Perfectas para merendar, con o sin mermelada, o como dulce bocadito después de comer acompañadas de un té de yerbabuena y jengibre, siempre serán tus aliadas cuando tengas visita en casa. Y si no tienes visita, no tendrás que compartirlas.
Presentadas en latas ilustradas por Lola hija, la nieta de Francisca.
Lo que de verdad hace a nuestras tejas dulces diferentes es el mimo y el cariño con que las elaboramos porque, como dice mamá Lola: “la cocina es amor”.
Somos Tejas Dulces de Sevilla. Detrás de esta marca se esconde la historia de una familia que ha apostado fuerte por hacer realidad un sueño: llevar las deliciosas tejas dulces que hacía nuestra abuela Francisca a cuantas más bocas mejor.
Las Tejas Dulces de Sevilla son unas delicadas pastas, crujientes y dulces, hechas al horno. De forma más o menos circular y planas, miden poco menos de 5 cm. de diámetro y son finas. Finísimas (¡apenas 3 gramos cada teja!). Esto las hace muy delicadas. Tanto que hay que manipularlas con cuidado para que no se rompan.
Nuestro deseo es que, estés donde estés, puedas disfrutar de este manjar de abuela que encierra el secreto de generaciones de cariñosas manos deseosas de elaborar los mejores dulces para sus seres queridos.
Hoy seguimos haciendo las Tejas Dulces de Sevilla a mano, una a una, tal y como la abuela Francisca nos enseñó, siguiendo su receta original y poniendo todo el cariño en su elaboración porque, según ella, es la única manera de que salgan así de ricas.