Bodega AlmaRoja Vino Blanco


En Arribes del Duero se dan unas condiciones ecológicas especialmente favorables para el cultivo de la viña: suelos dotados de fertilidad y frescura, formados por granitos pizarrosos, un clima diversificado por efecto del relieve conformado en dos grandes unidades morfoestructurales, la penillanura y las laderas propiamente dichas del gran cañón diseccionado por el curso del río Duero y sus afluentes en el zócalo granítico.  

Estas circunstancias históricamente se han aliado a un varietal dominante, conocido como Juan García, que además de vegetar perfectamente en las tierras más pobres de arribes, proporcionaba al viticultor una cierta seguridad, por la estabilidad de sus producciones. La complementariedad varietal al mencionado y generoso vidueño está actualmente, al igual que siempre, conformada por una interesante diversidad de castas de uvas nobles y de calidad, formada tanto como variedades blancas como tintas: Malvasía Castellana, Verdejo, Verdejo Colorao, Puesta en Cruz, Rufete, Tinta Madrid (Tempranillo), Mandón, Garnacha, Tinta Jeromo, Bastardillo Chico, Bastardillo Serrano, Verdejo Negro o la reina de las negras, la Bruñal.  

Así conformando un vínculo prácticamente indisoluble entre las gentes, la tierra, la tradición y las escasas posibilidades de cultivos alternativos hacen que la vitivinicultura siga siendo una de las grandes bazas del desarrollo comarcal de este singular espacio agrario. Pero además se trata de un cultivo que lleva asociado otros que lo suplementan: olivo, almendro y frutales. El vino es en estos momentos un producto final que goza de gran prestigio y, sobre todo, que genera y puede seguir haciéndolo, rentas importantes, sin dejar de ser a su vez un complemento muy ponderable en el conjunto del desarrollo económico sostenible de todo el ámbito comarcal, al complementarse con otros recursos que se proyectan sobre el futuro inmediatamente como el desarrollo del parque natural, junto a la gastronomía y la potenciación global del sector turístico.