Pujanza ha participado del 17 al 19 de marzo en la feria internacional Prowein en Düsseldorf, Alemania. Esta feria se ha convertido en un referente en el sector vinícola, siendo cita obligada cada mes de marzo. Prowein nos da la oportunidad de reunirnos con un buen número de potenciales importadores y distribuidores a quienes podemos dar a conocer nuestros vinos y nuestra filosofía de primera mano. Además, esta cita nos permite reencontrarnos con muchos clientes y amigos, con quienes compartir novedades y experiencias.
Tres días con la agenda llena de presentaciones y catas que exigen un gran trabajo antes y después de la feria. Prowein, la feria más importante a nivel mundial en el negocio del vino ha celebrado este año su 25 aniversario. En la feria han participado 6.900 expositores de 64 paises diferentes, y han asistido 61.500 visitantes de 142 nacionalidades. Más allá de los números cabe destacar la gran selección de vinos de primer nivel y el ambiente profesional de la feria.
Carlos San Pedro es la quinta generación de una familia de viticultores, siempre en la localidad de Laguardia. Carlos lleva más de 20 años elaborando sus propios vinos, pero su trayectoria se inicia incluso antes, desde su infancia de la mano de su padre en el viñedo. Cuando en 1998 decide crear Bodegas y Viñedos Pujanza su filosofía está totalmente clara: centrarse en la tierra y mirar directamente al viñedo. Vinos de viñedos únicos que representen su origen. Pujanza trabaja en la actualidad 40 has. de viñedo, todas ellas en la localidad de Laguardia, situadas entre 550 y 720 m de altitud. Es decir, hablamos de una de las zonas más altas de Rioja, localización que tendrá un influencia clave en el estilo de los vinos.
Los vinos de Pujanza son como históricamente han sido siempre en esta zona. En nariz se muestran muy frescos, con una fruta muy expresiva y atractiva. En boca son equilibrado y sutiles, pero con estructura para que se note su peso y los podamos disfrutar bastantes segundos después de que desaparezcan de nuestra boca. Son armoniosos, sin aristas y con gran potencial de guarda. Nada sobresale sobre el conjunto. De ahí su elegancia. Todo lo que hacemos en bodega está pensado para que el vino no pierda su conexión con el viñedo. Creemos en la tierra.