En su IV reporte de Rioja, el Master of Wine británico Tim Atkin, ha incluido a Pujanza en el grupo de mejores bodegas de la Denominación, en el cual se encuentran productores como Marqués de Murrieta, López de Heredia, Roda o Contador. En esta publicación aparecen mencionadas aproximadamente 200 bodegas de Rioja, de las cuales la mitad son clasificadas en cinco grupos de productores, apareciendo el resto en el grupo “Crus Bourgeois” donde tienen cabida las bodegas que han producido vinos destacables en las añadas catadas en el reporte.
Todos los vinos de Pujanza catados en esta edición han superado los 92 puntos, destacando los 95 puntos obtenidos por Pujanza Cisma 2015 y los 97 puntos obtenidos por Añadas Frías 2016, que junto con Pujanza Norte 2016 han sido destacados como vinos del año.
Este personal reporte y punto de vista de la actualidad de Rioja se consolida entre las publicaciones internacionales más destacadas, siendo reconocido entre importadores, distribuidores y clientes finales en el negocio de la exportación.
Carlos San Pedro es la quinta generación de una familia de viticultores, siempre en la localidad de Laguardia. Carlos lleva más de 20 años elaborando sus propios vinos, pero su trayectoria se inicia incluso antes, desde su infancia de la mano de su padre en el viñedo. Cuando en 1998 decide crear Bodegas y Viñedos Pujanza su filosofía está totalmente clara: centrarse en la tierra y mirar directamente al viñedo. Vinos de viñedos únicos que representen su origen. Pujanza trabaja en la actualidad 40 has. de viñedo, todas ellas en la localidad de Laguardia, situadas entre 550 y 720 m de altitud. Es decir, hablamos de una de las zonas más altas de Rioja, localización que tendrá un influencia clave en el estilo de los vinos.
Los vinos de Pujanza son como históricamente han sido siempre en esta zona. En nariz se muestran muy frescos, con una fruta muy expresiva y atractiva. En boca son equilibrado y sutiles, pero con estructura para que se note su peso y los podamos disfrutar bastantes segundos después de que desaparezcan de nuestra boca. Son armoniosos, sin aristas y con gran potencial de guarda. Nada sobresale sobre el conjunto. De ahí su elegancia. Todo lo que hacemos en bodega está pensado para que el vino no pierda su conexión con el viñedo. Creemos en la tierra.