Tejas dulces de pistacho. Elegantes, versátiles y exquisitas.

Son sin lugar a dudas las favoritas de Lola hija. A su regreso después de un año viviendo en Sicilia y comiendo pistachos de todas las maneras posibles, no paró hasta convencer a su madre de incorporar esta nueva variedad al repertorio de las Tejas Dulces de Sevilla. Su intenso sabor a este preciado fruto seco hará que las ames tanto como ella. Algo menos dulces que las demás, se pueden tomar tanto de postre como de aperitivo. Es prácticamente imposible resistirse a su aroma. Si las pruebas, me darás la razón.

Presentadas en elegante estuche de cartón reciclado.


Lo que de verdad hace a nuestras tejas dulces diferentes es el mimo y el cariño con que las elaboramos porque, como dice mamá Lola: “la cocina es amor”.

Somos Tejas Dulces de Sevilla. Detrás de esta marca se esconde la historia de una familia que ha apostado fuerte por hacer realidad un sueño: llevar las deliciosas tejas dulces que hacía nuestra abuela Francisca a cuantas más bocas mejor.

Las Tejas Dulces de Sevilla son unas delicadas pastas, crujientes y dulces, hechas al horno. De forma más o menos circular y planas, miden poco menos de 5 cm. de diámetro y son finas. Finísimas (¡apenas 3 gramos cada teja!). Esto las hace muy delicadas. Tanto que hay que manipularlas con cuidado para que no se rompan.

Nuestro deseo es que, estés donde estés, puedas disfrutar de este manjar de abuela que encierra el secreto de generaciones de cariñosas manos deseosas de elaborar los mejores dulces para sus seres queridos.

Hoy seguimos haciendo las Tejas Dulces de Sevilla a mano, una a una, tal y como la abuela Francisca nos enseñó, siguiendo su receta original y poniendo todo el cariño en su elaboración porque, según ella, es la única manera de que salgan así de ricas.