Mujeres de la gastronomía a las que seguir la pista

La familia espejo, de la aceitera Pago de Espejo

Se dice pronto, pero al frente de esta empresa se encuentra la cuarta generación de mujeres, lo que hace que Pago de Espejo sea un espejo en el que mirarse y casi casi un milagro en un mundo dominado por hombres. Rosario Espejo y Rosario y Mercedes Minchón Espejo trabajan en la provincia de Jaén, donde está ubicada su finca de 8.000 olivos centenarios.A partir de una producción integrada que protege el medioambiente, elaboran el aceite de oliva virgen extra Pago de Espejo, que se caracteriza por ser un monovarietal picual muy equilibrado, que no resulta ni amargo ni astringente. Aunque el color no es distintivo de calidad, el de este año tiene tonalidades más suaves. Huele a hierba, a hoja recién cortada, a frutos verdes… Es el resultado de un trabajo concienzudo que revindica el papel de la mujer rural como productora de alimentos de calidad.


Pago de Espejo es la creación de la cuarta generación de olivicultoras al frente de la finca “La Condesa” que, desde 1920 pertenece a la familia Espejo.Sus cualidades únicas y la forma de entender la producción, tienen como resultado un aceite de oliva virgen extra premium, de producción limitada y unas cualidades inigualables.

En nariz presenta un frutado verde con notas intensas de hierba, así como almendra verde y recuerdos de tomate.

En boca es un aceite fluido, donde notamos los tonos frescos de la hierba y de la hoja. Premio Mención a la calidad Expoliva 2017. Flos de Olei 2017 y 2018.