El producto más artesanal y exclusivo de la D.O. Rueda y por tanto de la bodega fundada en 1935

Vendimiadas a mano y seleccionadas con esmerado cuidado, la botella es ya una realidad tras pasar un periodo de fermentación en barricas nuevas de 600 litros de roble francés, con bâtonnage durante ocho meses. Cabe destacar su elaboración con levaduras autóctonas propias de la bodega, algo único y al margen de las elaboraciones más comerciales y conocidas por los consumidores de los vinos de Rueda.   
Más de 300 familias viven de lo que les aporta la bodega cooperativa. La producción supera los 15 millones de botellas al año en una gran variedad de marcas favoritas en el consumo del vino blanco en España y los líderes indiscutibles entre los consumidores de Castilla y León, el hogar de la Denominación de Origen Rueda. Las ventas internacionales refuerzan la cuenta de resultados, con una presencia notable en el mercado alemán, seguido de Holanda y Gran Bretaña (entre una lista de más de 60 países, incluyendo Estados Unidos, Rusia, México, China o Japón).