SIDRA DE FUEGO

Nacida igualmente en Quebec y con denominación propia desde 2012, la sidra de fuego se elabora mediante una concentración de aromas más intensa, evaporando el agua por ebullición. Tras la ebullición, queda un 20% del líquido inicial que se fermenta a muy bajas temperaturas con la ayuda de levaduras. Al cabo de varias semanas se envejece en barricas de roble. Son necesarios nueve kilos de manzana para elaborar una botella de 375 mililitros. De tonalidades ámbar y brillante, tiene gran complejidad aromática (caramelo, manzana asada, nueces, naranja…) elevada frescura y un punto de acidez que la hacen única. Como la sidra de hielo, resulta ideal para acompañar quesos, helados cremosos o simplemente para degustarla sola como aperitivo.