ANGEL DE LARRAINZAR 2015

Viñedo: 100% propiedad de Pago de Larrainzar, 17 Ha.

Añada: 2015

Vendimia: Garnacha 8/10/2015, Cabernet Sauvignon, 29/10/2015

Ensamblaje: Garnacha 50%, Cabernet Sauvignon 50%.

Tiempo en barrica 3 meses en barrica francesa. 

Fecha de Embotellado: Julio 2016.

Angel de Larrainzar es más que un vino, es el alma de nuestra familia y el homenaje a nuestra hermosa tierra.  Continúa con la tradición de la calidad y la elegancia de nuestros vinos. Es el vino más apegado al viñedo, que remarca la frescura de la fruta, con un corto paso por barrica. Es también un homenaje a Angel de Larrainzar, nuestro bisabuelo, que plantó el primer viñedo en esta finca en 1891. Sigue la senda de la tradición pero añade notas de modernidad en perfecta armonía. Muestra un color rojo cereza de capa media-alta. Se percibe un intenso y amable olor muy frutal que avisa de algo muy rico. Aúna perfectamente las notas divertidas de tarta de fresa y nata con cierta complejidad apoyada en recuerdos de pimienta, bayas y romero seco. Entra en boca con garra, inundando la boca de sabor. No deja indiferente. Se desplaza despacio dejando un postgusto de vino muy vivo.


La familia Larrainzar es propietaria desde hace seis generaciones de una extraordinaria finca de 150 hectáreas en Ayegui (Navarra), colindante con el Monasterio de Irache, a los pies de Montejurra, en la comarca denominada Tierra Estella. En esta propiedad se encuentra la casa de los Larrainzar, donde han vivido todas las generaciones de la familia.

Pago de Larrainzar es un proyecto familiar, desarrollado en una tierra concreta, para elaborar vinos con carácter y personalidad y dotados de algo todavía más importante, alma. Cuentan con solo 17 ha de viñedo, junto a la bodega. Es un viñedo complejo, con 4 variedades, de diferentes clones y portainjertos y 10 pagos diferenciados. Todos sus vinos provienen de este viñedo, muy avanzado en tecnología, donde se hace una doble selección de la uva, primero en el campo y luego en la bodega, para asegurar que solo las mejores uvas forman parte de sus vinos.

Elaboran únicamente vinos tintos, normalmente de ensamblaje de sus cuatros variedades, bajo la batuta del reconocido enólogo Ignacio de Miguel.

Cada variedad es vendimiada a mano y desde ese momento hasta el ensamblaje final siguen su camino por separado. Solo entonces se decide cuál será la combinación más adecuada para que la variedad aporte sus notas únicas al conjunto.

Respetan el carácter frutal de los vinos, pero siempre acompañados por notas de barrica francesa, en perfecto equilibrio.

Sus vinos cuentan ya con el reconocimiento de la crítica y la hostelería y son exportados a los mercados internacionales de la mano de importadores especializados.