Desde 1853, los miembros de la familia Valderrama vienen cediéndose un testigo por encima del tiempo: el buen hacer en los olivares y almazaras de Córdoba y Toledo, algunos de ellos propiedad de la familia desde hace más de 150 años.
Un buen hacer que se condensa en saber y experiencia, que mejora constantemente las técnicas de elaboración y cultivo y que persigue año tras año, generación a generación, la cima de la excelencia. Resultado: la gama de aceites de oliva virgen extra Valderrama, presente en el siglo XXI en las mejores mesas del mundo.