Zaragoza gastronómica

El balcón del Ebro

Déjanos tu valoración:

Autor: Juan Barbacil
Fecha Publicación Revista: 03 de marzo de 2016
Fecha Publicación Web: 11 de octubre de 2018

Zaragoza está ya en más de 700.000 habitantes, en 1955 solo tenía 275.000. Ha sido un crecimiento galopante, meteórico, sobre todo desde finales de los años cincuenta. La fecha del 2008 con su Exposición Internacional dedicada al agua, fue el catalizador de una transformación sin precedentes en la historia de la ciudad que hizo posible recuperar las riberas de sus ríos, hacer del Ebro la calle mayor de la urbe, mejorar las comunicaciones con un moderno AVE, y dotar de unas infraestructuras muy potentes que van desde hoteles con los últimos equipamientos, pasando por un palacio de congresos extraordinario, y, en suma, unos transportes que incrementan la ya excelente situación estratégica de Zaragoza en el mapa español.

Desde la Zaragoza gótico–mudéjar, hasta la barroca, pasando por la renacentista, la neoclásica o la contemporánea, hacen que el interés desde Goya hasta la Virgen del Pilar sea un atractivo permanente para los turistas de todo el mundo que en este año 2015 han crecido considerablemente con respecto al 2014. Obligada cita y visita la del palacio de la Aljafería que fue construido en el siglo XI, durante el periodo de taifas, como residencia de recreo de los reyes Saraqustís. Situado a las afueras de la ciudad, rodeado de jardines, huertas y acequias, evocaba el paraíso musulmán; en esta época fue conocido como “Qasr-al-surur” o Palacio de la alegría.

Por su estilo artístico, está considerado el eslabón entre el arte cordobés y el nazarí de la Alhambra de Granada. Es la construcción civil más importante del siglo XI en el occidente islámico y el ejemplo mejor conservado de la época de taifas. Y a orillas del río Ebro, emerge uno de los templos barrocos más significativos de España, santuario mariano de gran relevancia mundial dentro del mundo católico, que cada año recibe a miles de peregrinos. La Basílica del Pilar, símbolo de Zaragoza, es, también, un santuario artístico: todo visitante puede apreciar en su interior obras históricas de gran valor como los frescos pintados por Goya.

El arte de comer de pie

El Tubo, situado entre la plaza de España y la basílica del Pilar, es la zona de tapeo por excelencia. Los establecimientos ubicados en las calles que rodean o atraviesan estas dos manzanas del casco histórico de la capital son lugar de peregrinaje para zaragozanos y visitantes desde hace muchos lustros. Es habitual ver a turistas Españoles y extranjeros adentrarse en las estrecheces del Tubo con las guías para destacar este tránsito de aromas y sabores. De visita recomendada es el Uasabi del chef Abel Mora, que practica fusión con la cocina oriental. Es uno de los locales más modernos de la zona. Destaca el ‘Maki aragonés’, una creación que combina esta preparación japonesa y sus ingredientes (arroz, alga nori, soja y wasabi) con productos locales como la borraja, la cebolla de Fuentes de Ebro y el ternasco de Aragón. La Pilara es un peculiar bar donde probar el solomillo al caramelo que combina sobre una tostada de pan solomillo de cerdo, tiras de bacon y salsa caramelizada.

Uno de los establecimientos con más solera de la zona es Casa Pascualillo, (75 años de vida ininterrumpida), y su tapa emblemática “la cigala de la huerta”, un trampantojo a base de ajetes tiernos fritos, además del jamón asado al horno, nueva propuesta –sólo los fines de semana– que está teniendo buena acogida. La Terraza Libertad ofrece desde hace tres años modernas raciones y copas de madrugada –entre otras, la brandada de bacalao gratinada sobre tostada de hogaza y aceite de perejil–; variedad de tapas en Doña Casta; tacos picantes en Vinos Nicolás; las albóndigas con salsa de naranja de El Balcón del Tubo; la mayor oferta de vinos en Bodegas Almau –es y ha sido el gran impulsor de la zona– y sus inexcusables anchoas con olivas, sin olvidar La Miguería, decenas de apetitosos platillos, entre otros la “mil hojas” a base de huevo, verduras y brocheta de fruta.

A mesa puesta

A la hora de definir la cocina zaragozana seguimos sin encontrar mejores líneas que las de Dionisio Pérez (Post–Thebussem) que en su “Guía del buen comer español” en 1929 decía: “Al hablar de Aragón y la inmediata Navarra, que en el comer parece más aragonesa que vasca, así como alguna parte de La Rioja, se excluye desde luego esta triunfadora capital llamada Zaragoza que mas que se engrandece se agiganta en las orillas del Ebro.

Se excluye porque Zaragoza, aun rindiendo culto a la cocina regional aragonesa y teniendo siempre a punto de ofrendar al forastero sus inigualables pollos a la chilindrón, y sus costillas de cordero y sus borrajas, rinde verdadero acatamiento, desde muy antaño, en sus hoteles y restaurantes y en las casas de su noble señorío y de sus industriales y labradores adinerados a las leyes y prácticas del buen comer internacional. Ninguna otra cocina regional es, acaso, la más sencilla de España”

La ciudad comparte con Aragón algunos de sus alimentos diferenciales: el azafrán del Jiloca, la tuber melanosporum (trufa negra de invierno de la que Aragón es el mayor productor mundial), el melocotón de Calanda (pueblo natal del cineasta Buñuel), el jamón de Teruel, la cebolla de Fuentes de Ebro, el tomate rosa de Barbastro y los vinos de Campo de Borja, Calatayud, Somontano y Cariñena. El bacalao al ajoarriero, los crespillos, los huevos al salmorrejo (no confundir con salmorejo con una sola r), son algunas de las recetas que no se deben dejar de probar en un viaje a Zaragoza.

Los más de 30 años de Gayarre, avalan la trayectoria de este clásico de la carretera del aeropuerto donde se inventaron las borrajas con arroz y almejas, un plato que pasó de clásico a tradicional inventado por su anterior propietario Manuel Berbegal y el entonces jefe de cocina Miguel Ángel Revuelto. Hoy de la mano de Chema y Antonio Lasheras está considerado como uno de los mejores restaurantes de Aragón (de 35 a 60 €). River Hall es la última incorporación a los restaurantes de alta cocina de la ciudad. Premio muy merecido de la Academia Aragonesa de Gastronomía al mejor restaurante de Aragón en la última edición. Un sólido equipo de cocina combina la vanguardia más radical con trampantojos singulares, con la cocina más tradicional en unas magníficas instalaciones situadas a orillas del padre Ebro (entre 45-60 €).

Palomeque, en pleno centro de la ciudad, muy cerca de la plaza de España, lo que empezó siendo una taberna es ahora uno de los restaurantes que cada día cuelga el cartel de completo. De la mano de Miguel Arlés y Fernando Mallenco, sus elaboraciones son siempre limpias, sabrosas y sin complicaciones. (Entre 25 a 40 €). Carmelo Bosque, uno de los chefs más reconocidos del momento, imprime en Quema, en el IAAC (Instituto Aragonés de Arte Contemporáneo) junto a su socio Raimundo del Cacho, una cocina de temporada, muy bien tratada y hecha a la vista detrás de unas cristaleras. Conviene reservar. (35 a 40 €).

Félix Baztán el chef Cordon Bleu por París, despliega toda su creatividad en Colette, donde es posible comer o cenar desde los 20 euros hasta lo que el bolsillo le permita. Acertado tratamiento de los productos, excelente repostería y un servicio muy profesional avalan la trayectoria impecable de este local. Recientemente ha abierto una terraza muy singular y atractiva. El chef Ricardo Gil, que mantiene su restaurante “El 33” de Tudela y su posterior apertura en Madrid, decidió hacerse cargo de Casa Lac el restaurante más antiguo de Zaragoza; bajo su emblema de la revolución de las verduras y en El Tubo, la zona más castiza de Zaragoza, es toda una referencia para foráneos y propios. (De 30 a 45 €).

Otros lugares de interés

Con más de 206.000 m² de superficie, el centro comercial Puerto Venecia Shopping Resort es el mayor de España de sus caracerísticas. Cuenta con 180 establecimientos, 10.000 plazas de parking gratuito y servicios de personal shopper o salas de descanso entre otros. Más de 18 millones de visitas durante el 2014 dan cuenta de su relevancia. Muchos restaurantes y de todo tipo los que pueden encontrarse. En el centro de la ciudad y dando entrada a El Tubo desde la Plaza de España, se encuentra la Puerta Cinegia Gastronómica, al estilo de los mercados gourmets de España, es la última novedad de la ciudad.

No pueden quedar fuera de este recorrido gastronómico El Criollo Coffee Store (Canfranc, 5), un novedoso y singular establecimiento donde el café el el único protagonista –venden el propio que elaboran a diario en su fábrica centenaria de Zaragoza–, ni Montal (de la Torre Nueva, 29), la clásica tienda de ultramarinos (desde 1919) que ha sabido renovarse y cuenta hoy con uno de los restaurantes más bonitos de la ciudad.

Etiquetas: El balcón del Ebro, pilar, Zaragoza gastronómica, fiesta,

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una experiencia transparente y cómoda a la hora de navegar por nuestra web. Al utilizar nuestra web aceptas el uso de cookies; puedes obtener más información sobre las cookies y su uso en nuestra web en la sección de Política de Cookies.

Aceptar