Entrevista Miguel Y Mireia Torres Maczassek

Dos Torres

Autor: Xavier Agulló
Fecha Publicación Revista: 01 de julio de 2018
Fecha Publicación Web: 06 de septiembre de 2018

Miguel, director general y Mireia, directora de innovación y conocimiento. Mireia y Miguel. Creencia en los valores familiares, asunción de su papel como transmisores y generadores para la próxima generación y una rara sensibilidad, desde lo empresarial, lo técnico, lo prospectivo, lo social y lo onírico, para vislumbrar el camino a seguir. Un camino comprometido entre la pertenencia a la tierra y los retos del porvenir. Hay tanto que hablar con los Torres…

¿Cuánto pesa estar al frente de la última, ya la quinta generación de la familia Torres?

Miguel– Es el peso de la responsabilidad, de tener detrás 150 años de historia.

Mireia– Un impulso para esforzarme cada día más, para que el listón de la “quinta” esté a altura, por lo menos, de las precedentes.

Miguel– Pero también es algo natural. Mireia y yo compartíamos el colegio con los viñedos, por lo que siempre hemos confundido un poco lo personal con lo empresarial.

Mireia– A mí me costó un poco… Siempre fui “la hija del señor Torres”, de hecho todavía se refieren en mi casa con este apelativo. Pero ya hace años que lo tengo claro: me llamo Mireia, soy mujer y voy a dar lo máximo a mi familia.

¿Nunca habéis tenido, como tantos otros, la tentación de vender, de dejar atrás toda esta responsabilidad generacional que significa Torres?

Miguel– Mi abuela me decía: “el primero de la familia que venda la empresa a una gran corporación irá al infierno”.

Mireia– Yo tuve la tentación de estudiar veterinaria, que me encanta, pero al final me decanté por mi otra vocación, la química, de la que me licencié. Luego le hice caso a mi padre y me fui a estudiar enología a Francia. Allí sentí la pasión, la química y el vino entreverados…

La llamada del vino…

Mireia– Caí fascinada por la parte artística, que también es muy mía, la degustación, las sensaciones.

Miguel– Añado que ser familia tiene más ventajas que inconvenientes. Pensamos a largo plazo (las corporaciones son cortoplacistas) y, a pesar de que a veces poda-mos tomar malas decisiones económicas (risas), el futuro es nuestro y si un proyecto toma 30 años, pues adelante. Estamos con la tierra.

Mireia– Estoy de acuerdo. Mi caso, por ejemplo, es una clara evolución: de comenzar en el laboratorio desarrollando nuevas técnicas de olfatimetría aplicadas al vino, pasando por la creación del I+D+i, donde creé el Nerola, por la dirección técnica de todas nuestras bodegas, por la dirección directa de Jean León y Torres Priorat, el proyecto del espumoso Vardon Kennet, el proyecto Viñas ancestrales, y hasta llegar a ahora que dirijo el área de innovación y conocimiento, sigo con Jean León y presido la fundación Miguel Torres.

Y un año más, Torres ha conseguido ser “la bodega más admirada del mundo” según Drinks International…

Miguel y Mireia– Sí, mucha ilusión… De la masía y las 2 ha de viñedo de nuestros tatarabuelos hasta hoy. Y el proyecto sigue.

Luego está Chile, ¿no, Miguel?

Miguel– Torres Chile ha sido capital para mí, personal y profesionalmente. Mis mejores años, y dos hijos nacidos ahí. Sigo yendo tres veces al año, y me sigue cautivando su apertura, su libertad, el poder plantar lo que sea, como sea y cuando sea. Y sus cepas… Ahí está la “país”, olvidada tantos siglos, que llegó de Canarias (allí se la conoce como listán negro) hace 500 años, con la que hacemos el espumoso rosado Estelado.

Con el que, además, habéis conseguido el premio “mejor espumoso del mundo de variedades no tradicionales” y con el que habéis introducido el “comercio justo” en la empresa.

Miguel– Todo empezó tras el terremoto de 2010. Destruyó parte de la bodega y las casas de nuestros trabajadores. Pues con mi mujer comenzamos a construir casas para quienes las habían perdido; la primera no salió muy bien, pero la 30 sí (risas). Entonces nos preguntamos: ¿cómo podemos seguir ayudando?

¿Cómo?

Miguel– El proyecto clave fue el de la uva país, menospreciada hasta entonces, y el espumoso que hicimos con ella, el Estelado. Con comercio justo, empezamos a pagar a los viticultores tres veces más que el precio del mercado por la uva, experimentamos, mejoramos las relaciones sociales en las comunidades, conseguimos que tuvieran más amor por sus viñedos, logramos que las nuevas generaciones se quedaran y siguieran con las viñas, y la uva ahora ya tiene prestigio. Y seguimos liderando nuevos proyectos de comercio justo en el sector agrícola…

La tierra, el principio de todo…

Mireia– Así es. Y ahí ese gran proyecto de Torres que es el Viñas Ancestrales. 30 años hace ya que nuestro padre lo inició.

Miguel– Gracias al profesor Boubals, en Francia, con el que mi padre aprendió. Le dijo que en España había variedades prefi-loxéricas, y…

Mireia– Puso anuncios en los diarios buscando cepas raras, y hubo muchas llamadas… Con cada una, análisis genético, etc. A día de hoy tenemos 54 variedades, cuatro o cinco de ellas con un potencial extraordinario.

Miguel– Lo que viene del pasado es bueno para el futuro.

Mireia– Curiosamente, aunque al principio nuestro padre sólo quería recuperar el patrimonio de nuestra tierra, después vimos que eran cepas que tenían un gran futuro en este entorno de cambio climático que tanto va a modificar la viticultura. Vimos que teníamos una gran selección de cepas con características que se relacionaban mejor con el aumento de temperatura y con las sequías. Y con calidad.

Miguel– Ya estamos trabajando con monovarietales… Ya están aprobadas por el Ministerio nueve de ellas.

Mireia– Ha sido un largo trabajo. Todas tenían carga vírica pero hemos desarrollado, con el INRA (Instituto Nacional de la Investigación Agronómica) de Francia, una metodología in vitro (lenta, dos años, aunque mejorando) que los elimina.

Miguel– En breve se aprobarán dos para la DO Penedès: la moneu (tinta) y la forcada (blanca).

Cuenta, cuenta…

Miguel– A finales de este año, sacaremos la forcada; en tres años, la moneu.

¿Cómo las definirías?

Miguel– La forcada es expresiva, aromática, flores blancas, punto medicinal agradable, acidez, no oxidativa. La moneu, color intenso, bayas negras, especias, posgusto largo, buena acidez.

Singularidad Torres… Pero tú, Mireia, ya te lanzaste con otra particularidad: el espumoso Vardon Kennet…

Mireia– Mi padre me dijo: “Mireia, haz el mejor espumoso posible”. Y me puse a ello con Ana Velázquez, nuestra enóloga. Tiene, por tanto, un perfil femenino. Hicimos mil pruebas. Al final, 55% pinot noir, 5% xarel.lo y resto de chardonnay, más o menos, todo de viñedos propios. De viñas altas, de 500 (Penedès) a 900 metros (Pirineos). Es por esto que no podemos acogernos a la DO Cava. Es un extra brut con 30 meses de envejecimiento, muy innovador, y con la frescura como argumento principal.

Otro de los parámetros “Torres” es la sostenibilidad… “La carretera del vi”.

Miguel– Un compromiso fundamental en toda nuestra empresa. En este caso, una ruta de turismo enológico por 13 bodegas, desde Sitges hasta aquí, recuperando la historia del transporte de nuestros vinos en carreta hasta el mar. Sumamos fuerzas, asociaciones, bodegas y municipios. El programa consiste en llegar a cualquiera de los dos puntos y, allí, alquilar nuestros coches eléctricos (también hay bicicletas) para hacer el recorrido. Cada “winelover” tiene un pasaporte, y si se hacen seis bodegas, hay un regalo de una caja de vinos.

Mireia– Y mucho más. Desde la Plataforma Tecnológica del Vino que presido estamos mejorando tecnologías para mejorar tratamientos, residuos… Aportamos desde Torres nuevos proyectos de sostenibilidad a partir del “big data” aplicado a las viñas con mejoras de la viticultura ecológica, levaduras propias…

Torres 3.0.

Mireia– Tenemos una línea de apoyo a “startups” en la que trabajamos e invertimos en sostenibilidad, robótica, gestión del riego, abonos con residuos de granjas de insectos, “sharing” de coches eléctricos…

Miguel– Y previendo el cambio climático no sólo con el proyecto Viñedos Ancestrales, sino con adaptación de la viticultura en parajes nuevos como los Pirineos, el Sur de Chile, lugares antes impensables. Nuevas regiones para nuevos vinos.

Mireia– Y en cuanto a nuevos lanzamientos 2018, desde Jean León el xarel.lo 2016, el cabernet franc 2015 y el sumoll (inédito).

Y si seguimos charlando, ocupamos toda la revista. No es raro que Torres sea por segundo año consecutivo la bodega más admirada del mundo.

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